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CRÓNICAS DE MARZO: ¿DÓNDE NOS QUEDAMOS?

La última vez que escribí un artículo para mi blog fue en enero y en ese momento parecía muy convincente que ahora sí sería constante porque mis ideas estaban fluyendo y eso me emocionaba muchísimo. Pero, llegó febrero y todo cambió. He intentado ser abierta con el tema de ansiedad y bueno pues, acabo de pasar por unas de las crisis más fuertes, y lo único que puedo decir es que: siempre pasa. Tuve que retomar fuerzas y recordar que cualquier tema de ansiedad o mental es cuestión – también – de valentía (y eso sí, de ayuda por parte de un profesional). Pero, por lo pronto estoy muy feliz de estar aquí, de saber que cualquier crisis tengo a mi tribu, mi familia y lo más importante: tengo a Dios y todo pasa, siempre pasa.

No quería regresar a este espacio que tan feliz me hace sin compartirles esto de mí, porque es parte de lo que soy: ansiosa y valiente, con ataques de pánico pero con fé, así que si en este momento estás pasando por un momento difícil o de confusión, recuerda: algo se está preparando para ti, siempre hay algo después de este momento, todo pasa, y cuando pasa, entendemos porque lo vivimos. Y lo más importante es que, si crees en Dios o en una fuerza divina, entonces tienes que creer que si estás ahí es por voluntad de esa fuerza, que ese Dios nunca te pondría en una situación que no puedas enfrentar.

Nuestra querida alma está aquí para aprender, para ver y experimentar, sigue tu curiosidad, es tu alma diciendo que camino tomar. Así que aquí estoy, con mi curiosidad dispuesta a experimentar a traves de este blog y de cada idea que llega a mí.

Al final del día, todo va a estar bien y yo estoy feliz de estar de vuelta.  

Con cariño, V.

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CRÓNICAS DE ENERO: LA MAGIA EXISTE.

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Te quiero compartir algo – mágico – que me sucedió esta semana. Decidí darme a la tarea de limpiar mis tableros en Pinterest, porque tengo la bonita costumbre de pinear todo lo que se cruza por mi camino y me parece bonito e inspirador. Sobra decir que mi Pinterest es igual que mi cabeza: con mucho intereses, sueños, gustos, etc. así que a veces necesito limpiar para encontrar armonía en mi Pinterest – que es mi red social favorita – y decidí eliminar tableros que ya no necesito y ordenar los que ya tengo. En la sección de tableros secretos me reencontré con un tablero que hice a mediados del 2016, con el nombre de: DREAM LIFE. Y recuerdo que lo abrí así como mi vision board para el 2017. 

Mientras iba observando todas las imágenes, me iba quedando helada. Helada por el frío que hizo en Monterrey esos días (mal chiste jeje), pero también de la sorpresa. ¡Holy molly! mucho de lo que en el 2016 deseé, se había cumplido. No podía creerlo, en verdad aún lo pienso y se me pone chinita la piel. La verdad es que creo estas cosas son bien personales, pero para darles un ejemplo, había puesto muchas – ¡muchas! – imágenes de mujeres trabajando en algo creativo y desde su casa, vestidas casuales, con su laptop y en su propio escritorio. En ese momento – finales de 2016 y principios del 2017 – yo trabaja en una preparatoria en un trabajo administrativo, con un horario de oficina y vestida “formal”. Un trabajo que no me hacía feliz (no porque fuera malo, pero porque no era para mí). Bueno, ¿adivinen dónde estoy ahorita?…justo en este momento, estoy escribiendo desde el escritorio de mi casa, en la tranquilidad y comodidad de mi hogar, trabajando en una agencia de publicidad, dónde tengo un puesto creativo. ¡Holy guacamole! x1000.

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3 propuestas diferentes para tus propósitos de año nuevo

Este año no tengo ni propósitos ni expectativas, me comí las uvas sin pensar en nada e hice exactamente lo que quiero para este año: disfrutarlas y estar ahí presente. Pero antes de que yo misma me deprima por romper  la bonita tradición de las uvas, quiero repasar la definición de un propósito, y la respuesta es que es una intención o el ánimo de hacer algo. Y claro que tengo deseos y hábitos en los que quiero continuar trabajando, y por supuesto que no estoy en contra de los propósitos. Pero – gracias a Dios – llego al 2018 más madura y segura de lo que quiero, por eso decidí no hacer una lista de intenciones, en cambio hacer acciones.

Lo primero, creo que el error más común es que nuestra lista la saturamos con 10 o más propósitos, y claro para Noviembre nos damos cuenta que no logramos todo lo que nos propusimos y llegamos a fin de año prometiendonos que el próximo año ahora sí los vamos a cumplir. En cambio, mi propuesta es enfocar nuestra energía en un área o aspecto que queramos trabajar todo el año, por ejemplo el año pasado decidí que el 2017 sería el año de la confianza. Y traté que en cada proyecto o decisión que yo tomará, estuviera trabajando o desarrollando la confianza. Al final del año me doy cuenta que fue mejor hacer esto y que – con tropiezos y sin ser la persona más segura de sí misma, porque pues soy humana – me siento más confiada, vencí miedos y me di cuenta de muchas cosas en las que aún tengo que trabajar, pero que si no hubiera trabajado un año en la confianza, tal vez no hubiera descubierto. Por ejemplo, aprendí a escuchar a mi ego, ese terrible enemigo de nuestro espíritu, y aunque aún tengo por delante mucho que aprender, siento que fue un buen año para mi confianza.

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CRÓNICAS DE NOVIEMBRE: ¿Dónde nos quedamos?

5ca9a005d638acc20698ed51939b51f7Han pasado cuatro años desde que abrí mi blog, y este año en particular ha sido el más difícil e interesante, tengo que confesarme para que puedas entenderme: cuando decidí iniciar mi blog fue como un momento de valentía, porque obviamente me daba pena, no creía que tuviera lo necesario y no sabía por donde empezar, pero mi amor por escribir y los blogs  bastaron para saber que tenía que intentarlo. Y lo bonito de esto es que no había reglas, mientras tuviera mi creatividad y algo que contar, lo podría hacer.

Lo que nadie te cuenta de armar un blog es que  además de ser una aventura y la mejor oportunidad para expresarte, compartir y alimentar tu creatividad, tendrás que luchar a diario con tus miedos e inseguridades y con el terrible monstruo de la comparación. Dicho esto, quiero compartirles mi experiencia, conformé fui descubriendo el “mundo blogger” me fui sintiendo un poco perdida, encontré de todo: gente apasionada por su contenido, por compartir y crear, y también conocí gente preocupada por los números de seguidores, por pertenecer. No es mi intención criticar, al final cada quien es libre de tener su propia intención, pero esto a mí me fue distrayendo, llegó un momento en que había olvidado porque había tomado la decisión de abrir un blog. 

Me empecé a sentir más chiquita y pasó de ser algo que me divertía a algo que me atormentaba, porque al final ahí estaba mi blog esperando, pero yo no me sentía lista. Mis redes sociales me consumieron y aunque en muchos momentos me inspiraban, empecé a sentirme frustrada y presionada por tener cierto contenido. En fin, dejé de ser divertido. Y el motivo por el que vengo a sincerarme es porque por fin recordé porque abrí este pequeño espacio en el cyber mundo. 

Hace un par de semanas volví a leer los blogs que tanto me gustan e inspiran, y esto despertó en mí ese sentimiento de “querer ser blogger” pero esta vez mucho más consciente del camino. Recordé lo bonito que es revisar y leer un blog, porque al final ¿cómo quiero ser blogger si ni siquiera estaba leyendo alguno, y mucho menos escribiendo o compartiendo?, pero algo mágico que paso este año también es que cumplí 30 años, y digo mágico porque con los 30 años llegó la seguridad de decir: “Ya tengo 30 y no puedo seguir siendo la niña preocupada por lo que los demás piensen y sintiéndome chica por no tener o ser algo que simplemente no soy”

La vida es una y estoy decidida a vivirla bien, probar y descubrir según lo que yo decida, digo al final la vida no es perfecta y claro viene con sus golpes bajos pero no tengo porque agobiarla más. Así que decidí que esta vez no iba a cometer los mismos errores, ahora soy más selectiva con las personas que sigo en redes sociales y en la vida diaria, y lo más importante de todo estoy de regreso en mi blog, decidida a escribir, compartir lo que me apasiona, lo que voy descubriendo y aprendiendo. 

Pero bueno, fue un buen ejercicio el poder descubrirme insegura y preocupada por lo que los demás pensaban o hacían, para reaccionar y recordar el por qué hago esto. Mi blog lo escribo para mí y para ti, lo escribo desde el corazón y con la intención de aprender, de compartir e inspirar. Escribo mi blog porque estoy atenta a mucho de lo que pasa a mi alrededor y quiero guardar memorias aquí. Lo hago porque quiero divertirme, crear y expresarme. 

¿La lección de esto? haz las cosas para ti y por ti, hazlo bien y real, no pierdas mucho tiempo en lo que los demás hacen, hazlo con amor y dedicación. Recuerda que cada quién tiene un ritmo e intenciones diferentes, traza tu camino y no te detengas. 

Gracias por leerme, siempre significa el mundo para mi. 

Con cariño, Vi.

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Crónicas de agosto: ¿Has escuchado el sentimiento “como en casa”?

Hoy accidentalmente lo leí, traté de de ponerle palabras a ese sentimiento que aunque no es “oficial”, de pronto es muy comparable. En cuanto más lo pensaba, era imposible no relacionarlo con el alma. Como en casa, es ese sentimiento cuando conoces a esa persona por primera vez, pero te resulta tan familiar y conocido. Como en casa, es cuando te sientes totalmente cómodo, feliz, y tan tú. Como en casa, es cuando escuchas una canción y sientes que la escribieron para ti, y tu alma –  y cuerpo, claro – no para de bailar. Como en casa, es ese sorbo de té – o café – en una mañana que te reconforta. Como en casa, es tu lugar seguro cuando se desata la tormenta y es momento de esperar la calma. Como en casa, es tu lugar feliz.

Como en casa, es el sentimiento que debemos buscar en nuestra vida. Es la manera de avisarte que ahí perteneces. Entre más tratamos de definirnos o encajar nos perdemos de nosotros y obligamos a nuestra alma a conformarse con existir. Nuestra alma no quiere existir, ella quiere bailar, ver esa película, sentirse ridícula y enamorada, quiere sentirse como en casa. Porque encuentra motivo y razón de venir a este mundo. Es como ese viajero que no se puede conformar con estar de paso por esa ciudad y tiene que detenerse a vivirla. Nuestra alma nos dice “hey, es a ti a quién he venido a conocer” o “Este libro me pertenece, aún cuando yo no lo escribí”.

Le pertenecemos a nuestra alma, y ella no esta buscando quedar bien con los demás. Ella quiere conocer, vivir, probar, reír, amar. Es nuestro deber buscar esos momentos que nos hace sentir como en casa. Cuando ves arte y lo comprendes, cuando un libro te deja un sentimiento de paz, cuando una película te divierte, cuando te sientes genuina con la gente que te rodea, cuando conoces a esa persona y sientes “como si te conociera de toda la vida”. Le perteneces a tu alma, y ella le pertenece a esta vida, a Dios, a su visita por aquí. El alma es pura y leal, es honesta y no conoce la maldad. Si le permitimos vivir más seguido, presiento que seremos más felices.

Busca más de esos “se siente como en casa”.

Nota: cada alma es diferente. Respeta lo que para otros es su sentir y vive lo tuyo.

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Crónicas de junio: Dejar de buscar ser “la mejor versión de uno mismo” para empezar a SER.

En un intento desesperado por definirme con palabras que me identifican y que me hacen sentir cómoda, me doy cuenta que esto en vez de ayudarme, me quita la paz. Y no porque “definirse” sea algo malo, al contrario es muy importante saber quién somos y nuestro rumbo. Pero, ¿no les ha pasado que escuchan “ser la mejor versión de uno mismo” y empieza la presión por restablecer quien somos y como llegamos a ser esa versión? ¿y si nunca sentimos que llegamos a esa versión, qué significa?, ¿Cómo o quién podrá asegurar que ya llegue a ser la mejor versión de mi misma?, ¿en quién me tengo que inspirar? ¡Que difícil!

Ahora, no me malinterpretes. Yo en muchas ocasiones llegue a utilizar esta frase con la mejor de las intenciones y estoy segura que aquel que nos motiva a ser la mejor versión de nosotros mismos, también lo hace con la intención de apoyarnos e inspirarnos. Y creo que no hay nada malo con esto, pero en mi experiencia, empece a sentirme más alejada de mí cuando trate de ser esa versión. Alguna vez leí que si cerramos los ojos e imaginamos a la mejor versión de nosotros mismos, es quien en realidad somos y debemos dejar ir todo aquello de nosotros que no lo crea. Y la primera vez que leí esto me sentí fascinada, ¡todo tenía sentido! aquello que me impide ser esa persona son los miedos, mi flojera, mis defectos. Y la persona que visualizaba era alguien muy cercana a la perfección. Así que empece a “trabajar” en llegar a esa persona que yo había idealizado como la mejor versión, pisoteando a la única versión de mi que hay y me hace ser lo que soy, imperfecta y vulnerable.

Y para ser esa versión tenía que deshacerme de malos hábitos (lo cual no tiene nada de malo) pero también tenía que trabajar con mis defectos (los cuales forman parte de quien soy), definirme y esto significaba definir cada aspecto y mantenerme por esa linea porque la mejor versión de mi pues, tiene un orden.

Y el problema no es la frase, el problema es que creemos que tenemos que trabajar para ser la mejor versión de uno mismo. Que tenemos que hacer algo extra o deja de hacer. Y peor si empezamos a comparamos y tomar alguien por ejemplo de nuestra “mejor versión”.

Aquí esta lo que aprendí después de años de lidiar con esto: la mejor versión de uno mismo, eres tú. 

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CRÓNICAS DE JUNIO: ¿Qué es lo que en realidad quieres?

Enfócate en una misión, en un proyecto, en un sueño y anhelo. Minimizar nuestra causa también es parte de la filosofía de la cual me estoy enamorando. Llévate a una cita a ti mismo y cuestiona, comienza un dialogo interno en donde sea necesario entender porque a veces nos saturamos inclusive de proyectos o sueños. ¿Qué es lo que en realidad hace arder tus entrañas?, ¿cuál es tu misión?, si no importara el dinero ¿qué estarías haciendo?, ¿tienes miedo?.

Y si después de ese diálogo, te das cuenta que estas saturándote de proyectos por miedo o por ego, confía en tu talento, confía en ti. Es momento de empezar a construir un mundo lleno de gente feliz, en paz y que ama cada decisión y proyecto que hace. Creo que esto debería de ser una misión en común. Nunca me había cuestionada esto, estaba más al pendiente de depurar mi casa, mi clóset y olvide por completo que también tenía que “hacer limpia” en lo que hago día con día. Ya tomé el primer paso y renuncié a un trabajo que en realidad nunca me hizo feliz, ganaba dinero a costa de mi tranquilidad y felicidad. No digo que el trabajo no sea digno, y he conocido gente apasionada y entregada, pero mi realidad es otra.

Así que el primer paso esta dado, y claro que tengo miedo.

Ya probé lo que es trabajar por dinero, dedicar tiempo y esfuerzo en un proyecto que no me da la paz que busco. Es momento de trabajar por mi propia misión, confiar y poner todo ese tiempo y esfuerzo en ello y como dice mi amigo Leo ¿por qué no funcionaría?.

Lo importante es que también seamos honestos con nosotros mismos, en cuanto a que es lo que en realidad queremos. “Hagamos limpia” en los proyectos que tenemos y no porque este mal tener más de un proyecto o sueño, si al final todos te llevaban a una misma misión ¡adelante!. Pero si observas, y con toda honestidad, te das cuenta que algunos de ellos son por miedo, ego o por no poder dejar ir, es tiempo de enfocarte en uno, y a ese sueño o proyecto, le pongas todo tu amor y esfuerzo.

Por una vida más simple, con mayor significado.

Vianey

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CRÓNICAS DE JUNIO: DESCONECTAR PARA CONECTAR.

¡Dios! En mi mente sólo pienso: escribe más, lee más, haz más, tienes que estar pendiente de todo, inspírate, arma más contenido, haz ejercicio, define tu estilo, limpia la casa, trabaja en un estilo más minimalista y simple en tu vida, tienes que ir al trabajo, contesta los mensajes de WhatsApp. Y así la lista. Estoy segura que no soy la única, y que en esta época es el “nuevo estilo de vida” al que todos tenemos que acostumbrarnos. Y como consecuencia más ansiedad, estrés, presión social, personas insatisfechas por no estar ni lograr todo. Imposible.

Así que empece a pensar que tenía que desconectarme para aprender a conectar con la gente que me rodea, inclusive conmigo misma. ¿Cuánta gente ya no es capaz de hablar por teléfono con su mejor amigo, por qué no tiene tiempo?, o simplemente porque prefiere un mensaje que pueda ser editable. Bueno, ahora si cada quien. Pero moría por escribir de esto – por tener el tiempo – y empezar a organizar mis ideas.

Y aquí esta la cosa: no puedo hacer todo, ni estar en todo, ni quiero. ¡Que delicia poder escribirlo!

Quiero aprender a desconectarme, bajar la velocidad e intensidad, dejar de pedirme tanto, y aprender a conectar y hacer las cosas que yo quiero, cuando yo quiero y puedo. Se puede escuchar un poco mediocre y tal vez haya personas que les incomode, pero la realidad es que no tengo que estar en todo ni ser la número uno. Lo que si quiero es una vida plena, donde este presente y consiente de lo que me rodea, de ser capaz de disfrutar y observar, de aceptar que no tengo que tener más para ser feliz, de darme el lujo de tener tiempo, de hacer lo que amo por el simple hecho de que lo disfruto, sin expectativas. De poder trabajar en lo que me hace feliz y aún así tener el tiempo para viajar. Ahora esto es lo que yo busco, y sé que no tiene que ser así para todo el mundo, pero si creo que tenemos que empezar a cambiar, por nuestra salud y bienestar emocional y físico.

Entre el mindfulness y el estilo minimalista he encontrado muchas respuestas, y definitivamente estoy buscando aplicar lo que yo considere correcto a mi vida. Pero aquí están algunos tips/datos que me han ayudado a desconectar para conectar mejor con el mundo que me rodea:

  • No tengo que contestar los mensajes todo el tiempo, mi nueva política es que tengo un horario y si a alguien le urge puede comunicarse conmigo a través de llamada. Así es, no tengo que estar disponible por el simple hecho de tener la aplicación.
  • Si no te hace feliz, NO lo hagas.
  • Si te hace feliz, HAZLO. Así de simple.
  • Haz un a lista de las cosas que te hacen feliz, pequeñas cosas y enfócate en hacer más de eso.
  • Analisa para qué trabajas, ¿Para tener más? o ¿Para, además de mantenerte, hacer más de lo que te hace feliz?
  • Depura tu casa, tu vida, tu celular, tu mente. Será el mejor regalo que te podrás hacer.
  • De vez en cuando apaga los datos de tu celular.
  • ¿Tienes más pertenencias que experiencias?
  • No tienes que ser la mejor versión de ti mismo, lo único que tienes que hacer es: SER. Ahí esta el secreto.
  • De vez en cuando, haz esa llamada o envía un correo como si fuera una carta, a alguien querido. Créeme se siente bonito.
  • ¿Cuándo fue la última vez que te sentaste a escuchar la música que amas, sin hacer nada más que cantar y escuchar atento?
  • Escribe, no importa si eres bueno o no. Es la mejor forma de permitirle al alma expresarse.
  • Sé que hay muchas personas que no están de acuerdo con esto, pero lo creo con todo mi corazón: menos noticias. Es lo más sano, lo verdaderamente importante, lo sabrás. Hay noticias que contaminan, no tienes que estar informado de todo.
  • Es muy bonito y divertido maquillarnos, pero es igual de bonito mirar al espejo a la persona que eres sin maquillaje y encontrarte perfecta y suficiente.
  • Esto me lleva a lo siguiente: No tengo que ser perfecto, ni intentarlo si quiera.
  • Si te vas a enfocar en algo, enfócate en ti y en tu proyecto de vida. No en lo que estén haciendo los demás.
  • Se vale depurar a gente tóxica que te rodea.
  • El minimalismo no significa tener menos, sino tener lo esencial, lo que aporta valor a tu vida.
  • Haz oración. Ya sea a Dios, el universo, la energía. Pero haz una oración. Es la manera más bonita de conectar.
  • Menos es más. Esto aplica para todo.

Quería escribir esto como recordatorio y termino siendo un post. Ojalá podamos analizar y poder desconectar.

Con cariño,

Vianey.