Vida

CRÓNICAS DE DICIEMBRE: NAVIDAD VS MINIMALISMO

Justo hace un año descubrí el documental de los minimalistas en casa de mi hermana, ella vive en USA y por estas fechas ya estaba en netflix y por alguna razón – o tal vez mi necesidad de simplificar la vida – sentí el deseo de verlo, y ha sido de esas casualidades que te cambian poquito, pero bonito la vida. El documental ya está disponible en netflix México, y creo que todos deberían verlo, no importa cual sea tu postura ante el consumismo o la vida, pero seguro algo bueno te puede dejar. En nuestra pequeña familia empezamos por observar nuestro espacio, analizar nuestras cosas y la manera en que consumimos. En lo personal, leí el libro de Marie Kondo, hicimos una limpia profunda, me deshice de aquello que no necesitaba o utilizaba, continúe mejorando mis cápsulas de guardarropa para aprovechar mejor mi ropa, y en general traté de ser más consciente e intencional con todo lo que me rodea. Nuestro departamento es muy pequeño a comparación de las casas de nuestros amigos o familia, y aunque no miento que me encantaría tener una terraza o patio para recibirlos, este año me sentí muy contenta con nuestro pequeño pero suficiente espacio. Y aunque aún nos falta mucho por aplicar y entender, el hecho de ver más de cerca la manera en que consumimos, nos hizo darnos cuenta como estamos malgastando nuestro tiempo y dinero, y ni hablar del estrés. Ahora lo más importante del minimalismo es que es a manera personal, no se trata únicamente de tener menos, sino de tener lo necesario, de que todo lo que tengamos sea funcional, intencional y que tengan un valor especial para nosotros. En mi caso, soy una persona cero minimalista para vestir o decorar, así que si llegan a mi departamento – ¡bienvenidos! – no esperen ver un espacio todo blanco y con pocas cosas, pero si todo lo que tengo es lo que necesito en mi vida. Así que no se trata de tener poco o mucho, sino como dicen los minimalistas: “amar las personas, no las cosas”.

Pero bueno, todo resulta más fácil hasta que llegan las festividades – ¡y las ganas de gastar! – y es que tenemos, o bueno, al menos yo tengo el hábito de gastar por estas fechas, entre que los regalos y el aguinaldo, es más complicado apegarse a una filosofía de minimalismo. Sin embargo, la realidad es que este año decidimos cambiar nuestros hábitos, aunque sea un poco, y lo lógico fue empezar por nosotros, en casa. Decidimos que haríamos una lista de las cosas que necesitamos, para no pararnos en las tiendas y empezar por comprar lo primero que viéramos y nos gustará, así que cuando fue momento fuimos directo por lo que sabíamos que era necesario. Y en cuanto a nuestro regalo, decidimos que en vez de comprar algo material, sería una experiencia especial para mi esposo y yo. Y no me arrepiento para nada de esta decisión (inserte aquí una happy face así bien grande jeje)

Para nuestros seres queridos resulta un poco más difícil entender nuestra decisión de “bajarle” al estrés de los regalos y la cantidad de ellos, porque nuestra decisión fue entrar sólo a un intercambio familiar – y creeme fue muy difícil decirle que no a todos los intercambios – pero era lo lógico, al menos fueron 5 intercambios a los que no participamos este año – ¡wow! – y  esto no quiere decir que este en contra de esta bonita tradición navideña, pero al menos yo quería hacer algo más especial, diferente, y no recibir regalos, que al final serían más cosas. Aquí es dónde entre el sentimentalismo: lo que necesito es la amistad, la compañía, los recuerdos y la convivencia.

Todo esto es a manera personal como te comento, pero si te llama la atención, te comparto algunas de las medidas u opciones que puedes tener para hacer de estas fechas algo más intencional. Al final, la navidad no se trata de regalos nada más, sino de demostrarles a tus seres queridos tu cariño y compartir.

Intercambio sustentable

Este tipo de intercambio lo hicimos unas amigas y yo – ¡y fue lo mejor! – decidimos cada una hacer la limpia del año, sacamos las cosas que no utilizamos o que ya no eran útil para nosotras, pero que seguían en buen estado y que tal vez alguna pudiera necesitar. Nos reunimos y sacamos las cosas (ropa, bolsas, libros, zapatos), las pusimos sobre una mesa y la idea era comenzar con el intercambio. Nadie salió a comprar, pero todas salimos con algo que necesitábamos, por ejemplo yo intercambié una bolsa que tenía que había utilizado una vez en el año por una bolsa negra que necesitaba. Si de algo soy bien fan, es de reutilizar, así que basta decir que me encanto este intercambio y sé que no es para todos, pero estoy segura que lo puedes hacer con tus amigas de confianza, en verdad es muy divertido.

Regala experiencias

Ahora, el hecho de que no hayamos entrado a intercambios no significa que no queremos regalar o demostrar nuestro cariño, sino que decidimos hacerlo de una manera diferente. Así que mi esposo y yo decidimos comprar algo que más que una cosa fuera una experiencia, como entradas al cine, un vale por un café, alguna entrada a concierto, una cita para manicure, o ¿por qué no, un viaje o un roadtrip? etc.

Compra local

Si ya tomaste la decisión de salir a comprar, piensa en comprar local. No tengo nada en contra de las grandes tiendas departamentales, pero si quieres darle un valor agregado a tu regalo, ¿por qué no algo artesanal o algo que fue hecho por un comerciante local?, además de que te aseguras de que sea más único y apoyas el comercio mexicano, también estás apoyando a una familia o a una persona para que tenga una navidad productiva y exitosa, algo así como “dos por uno”.

Regalos zero waste

El movimiento zero waste cada día se vuelve en algo muy importante, y aunque es algo extremadamente difícil de hacer, a la hora de hablar de regalos no lo es tanto, por ejemplo: revisa tu closet, si hay algo que esté practicamente nuevo y sabes que alguien más puede utilizar y darle nueva vida: ¡adelante!. La intención es no generar más basura, sino fomentar el reutilizar, ahora que si no quieres regalar algo usado, o no tienes la confianza, puedes invitar a esa persona a tu casa por una noche de películas o salir juntos a escalar o caminar, algo que no requiera comprar.

Espero en verdad no me malinterpretes, no estoy en contra de un regalo o de gastar, pero estoy convencida de que para demostrar nuestro cariño no tiene que ser necesariamente a través de una cosa, a veces necesitamos más de alguien que se siente con nosotros y nos escuche, que una bufanda. En promedio, y por lo que platique con amigos, gastamos de 2,000 a 5,000 pesos en estas fechas de puros regalos, cosas que en un año terminan escondidas en nuestro clóset. Nuestro tiempo es el mayor regalo que le podemos dar a una persona, la oportunidad de crear nuevas memorias y que sientan nuestro cariño. Así que si este año, aún no sabes que regalar y estás un poco perdida, intenta esto, regala tu tiempo o una experiencia, regala algo que, aunque sea usado, aún sea útil para alguien más (puede ser un libro o película). No tengas miedo de intentar algo nuevo, y menos si lo haces de corazón.

 

Con cariño, Vi.

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2 Comments

  • Reply Lulú 20 diciembre, 2017 at 2:55 pm

    Me gusta mucho la forma en la que ves esto de los regalos y la Navidad.
    Es verdad que la mayoría de los regalos terminan arrumbados o son cosas que no necesitamos y sólo hacen que tengamos más y más ‘tiliches’ jajaja.
    Me encantó la idea de limpiar nuestro cuarto e interacmbiar entre amigas, se lo voy a proponer a mis amigas de aquí!! Qué padrísimo, muero por hacerlo!
    Gracias por compartir esta ideología con nosotros, Vi <3 !
    Muy felices fiestas.
    Un abrazo con todo el cariño <3

    • Reply Vianey Gutierrez 5 enero, 2018 at 11:08 pm

      ¡Lulú! Tarde pero seguro… ando ya de vuelta poniéndome al corriente, y no sabes lo feliz que me hace encontrarme con tu comentario <3 y sí, ¡tienen que hacerlo! te prometo que es súper bonito y con mucho propósito 🙂 me cuentas que tal! te mando un fuerte abrazo amiga, y te deseo lo mejor para este inicio de año.

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