Vida

Hablemos de sacrificio.

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Como siempre, y como en la vida de todos, muchas cosas importantes están pasando. Y lo único que quería era sentarme y escribirles. Ya les he platicado de los cambios, de proyectos, etc. Pero no los había platicado de algo mucho más importante: el amor y el sacrificio. Y sí, van en una misma oración.

Desde que decidí hacer pequeños cambios en mi vida – cambios positivos – me enfrente a muchos retos, y aún tengo muchos que resolver, pero hay un cambio en especial que vino a revolucionar todo a su paso: sacrificar. Y no es que nunca lo haya hecho, pero esta vez le puse todo mi amor y cuidado a sacrificar, por muy extraño que parezca.

Y ese sacrificio, tan sencillo como el ahorro por ejemplo, representa el hecho de obligarme a mí no sólo a ser más disciplinada y vivir con menos, sino a ser más humilde también. El sacrificio es una inversión, yo te cuento mi ejemplo que es el ahorro, pero existen un millón de ejemplos que podría darte, pero lo más importante son sacrificios que tú tengas o hayas hecho.

Y analizando mi vida, me he dado cuenta que años atrás había hecho ya varios sacrificios y ahora forman parte de lo que soy. Pero platiquemos de corazón a corazón, ¿Sacrificar cuesta demasiado no?, bueno en realidad si y por eso te decía: el sacrifico es una inversión. Una inversión apostando por aquello inimaginable, por un sueño construido. Lo que hoy parezca un sacrificio será un día la mayor inversión que pudiste hacer en tu vida.

Pero aquí lo importante es hacernos conscientes del gran acto de amor que estamos haciendo. Por ejemplo: yo voy a sacrificar horas de descanso por trabajo, un trabajo que me apasiona y un día vendrán frutos y mis sueños dejaran de ser sueños y será mi realidad, realidad que yo construí a base de, efectivamente, sacrificios. ¿Ves porque te digo que el sacrificio va de la mano con el amor?, ahora supongamos que a mí no me pagan por ese trabajo que estoy haciendo, más que la pasión y gusto de hacerlo, pero algo estoy sacrificando, pues mayor será mi acto de amor.

Ahora, te cuento que desde hace unos meses decidí “vivir con menos”, o al menos así lo sentí yo. Decidí que comenzaría ahorrar dinero y todo por ver un sueño concretado: viajar. Y ya sabrás todo lo que tuve que sacrificar: salidas, comprar cosas que creía necesarias, pequeños gustos etc. Y aún me falta más, claro, pero ver que poco a poco gracias a ese sacrificio, estoy más cerca de ese plan – porque ya no es un sueño, ahora es un plan – sé que ha valido la pena.

Como dice la madre Teresa: “un sacrifico debe costar, doler, y dejarnos vacíos” Ahí es cuando nos entregamos a algo mayor a nosotros, puede ser Dios y Él puede utilizarnos para realizar grandes cosas en nosotros. Por eso, dice mi mamá, ofrece “eso” a Dios, ofrécelo a algo mayor que tú y continua haciendo tu trabajo.

Lo que sí puedo decir con toda seguridad, es que en medio de un sacrifico te descubres más fuerte y humilde. Agradezco no tenerlo todo y poder vivir “sacrificios” que me hacen ser quien soy, que me acercan a caminos inimaginables para mí. Dice Toba Beta: “Sin sacrificio, el verdadero amor es incomprensible”. Y no podría tener mayor razón.

Así que estoy segura que todos hemos hecho al menos un par de sacrificios, habrán quienes siguen haciéndolo – yo lo estoy haciendo – y es un gran acto de amor. Es renunciar, es dar aquello que nos cuesta, es ofrecernos, es abrir el corazón y dejarnos vulnerables. Y no hay nada mejor que eso porque nos descubrimos humildes, capaces, libres.

Eso sí, recuerda nunca sacrificar tres cosas: tu familia, tu corazón y tu dignidad.

Así que si quieres viajar, bajar de peso, conseguir un puesto o el trabajo de tus sueños, cualquier cosa que sea tan grande o simplemente quieres algo inimaginable para ti: sacrifica con amor. Será más fácil <3

Con cariño, Vi

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